JULIANA CONOCIÓ SU CASA

No hay peor rival en Champions para el Atlético de Madrid que su vecino el trampas, y no porque haga buen juego, sino porque acude a todas las artes posibles (incluso a las más pérfidas) para avanzar en el camino hacia la “Orejona”.
El sorteo (o vete tú a saber quién) quiso que en Champions hubiera otro derbi para pasar a octavos de final, y la vuelta tendría lugar en el Estadio Metropolitano. Decidimos que ese sería el día elegido para que nuestra mascota talismán Juliana visitara por primera vez la que es su casa, y que se presentara ante los nuestros.
El día 12 la previa empezó muy temprano. Hacía mucho frío y desde hace semanas no paraba de llover en Madrid, pero eso no impidió que miles de aficionados empezaran a caldear el ambiente en los aledaños del estadio desde bien pronto. Aprovechando que había escampado se hacía botellón, se cantaba y jaleaba al equipo esperando la llegada del autobús por Arcentales. Cuando llegó el cielo entero se tiñó de rojo, el fuego parecía inundarlo todo y los cánticos se podían oír por todas partes tapando el sonido del tráfico. El recibimiento al equipo fue, como siempre, espectacular cunado se trata de encuentros tan trascendentales.
Juliana tenía que conocer el Brindis y nuestra banda favorita, la Metropolitano Rock Band, y allí nos dirigimos. Nieves se encargó de llevarla acompañada por algunos periodistas, y por el camino pudimos comprobar de primera mano que es toda una estrella: todos la conocen, piden hacerse fotos con ella, la piropean, la acarician convencidos de que dará suerte. En el Brindis la araña bailó a ritmo de fondo sur y pasó de mano en mano; aún hoy mucha gente nos dice que vio a nuestra araña desde lejos y no pudo acercarse por la multitud que la rodeaba. Desde ya lo anticipamos: algún día (guardad este texto) formará parte del museo del Atlético de Madrid.
Comenzó el partido y subimos a nuestros asientos; Txus me acompañaba y ambas sentíamos cierta aprensión porque ya conocemos las que se gastan los de blanco. El Atlético de Madrid marcó un gol en el primer minuto de juego y el Metropolitano casi se vino abajo. El público estaba entregado desde el primer momento y el partido que se estaba marcando nuestro equipo era memorable. No eran capaces de ganarnos, y por el resultado de la ida estábamos obligados a ganar.
Ya se sabe cómo son, últimamente solo pueden ganarnos haciendo trampas, que es a lo que están acostumbrados, y esperaron a la tanda de penaltis para anular inexplicablemente un gol a Julián Álvarez, nuestra araña, y pasar así de eliminatoria. Una vergüenza descomunal de la que todo el mundo se ha hecho eco, pero que a estos tramposos y a la organización que los ampara les resbala, igual que a nuestra directiva, que no ha movido un dedo para aclarar la situación y con su actitud ha dejado huérfanos a la afición, al entrenador y al equipo, aun habiéndolo dado todo. Nos apearon de la competición con trampas y artimañas, como tantas otras veces, pero nos vamos con la cabeza bien alta y convencidos de que nuestra Juliana sigue sin haber visto perder al Atlético de Madrid.