
DE MADRID AL CIELO. PAPELES AL VIENTO Y UN SUELO DE CHAMPIONS QUE SIGUE VIVO
¡Qué noche la de ayer! Todavía tengo la piel de gallina y el corazón a mil. Estar en unas semifinales de la Champions es ese sueño que seguimos soñando y, sobre todo, seguimos creyendo con el alma.
El viaje desde León fue un auténtico lujo. Ir en el autocar con la gente de las peñas Nunca dejes de creer y Furia Leonesa es otra historia; te olvidas de las palizas de conducir y, sobre todo, del suplicio de buscar aparcamiento. Te dejan allí, te recoges con los tuyos y a disfrutar. Además, tuvimos una expedición especial: la Hooliana no quiso perderse la cita. Yo me fui directa a la grada de animación, pero mi querida Shiyau, su madre adoptiva, se encargó de todo el operativo secreto para meterla en el estadio y mimarla para que “picara”… ¡y vaya si picó! Justo a tiempo para ver el gol de Julián.




